La transición energética española

La transición energética establece cambios estructurales sostenibles y de largo plazo en el sistema energético de un país para reducir las emisiones de CO2 y limitar los efectos del cambio climático. El término se refiere a la transición de modelos de producción y consumo de energía basados ​​en fuentes no renovables como el gas natural, el petróleo y el carbón a un sistema basado en energía renovable.

La transición energética en España ha experimentado una caída en los últimos años. La supresión de incentivos para la instalación de nuevas plantas de generación de electricidad en 2013 para apoyar el déficit tarifario (acumulado por años de regulación que mantuvo los precios por debajo de los costos), la falta de una estrategia confiable del sector, el aumento de los precios de la energía y la imposición de un impuesto al sol absurdo ha comprometido la posición de España en el mercado de las energías renovables.

Estas son las razones principales por las que el mercado fotovoltaico en la península mediterránea, con sus largas costas y un clima favorable durante la mayor parte del año, experimentó una gran parálisis en 2010. España, que alguna vez fue reconocida como líder mundial en la producción de energía solar, es hoy día, según la Agencia Internacional de Energía, el quinto mercado europeo con sus 5 GW, muy por detrás de Alemania (42.4 GW), Italia (19.6 GW), Reino Unido (12.8 GW) y Francia (8 GW).

La situación actual es el resultado de las maniobras políticas del gobierno anterior. Los propietarios de una red de autoconsumo fotovoltaico se vieron obligados a pagar una tarifa tanto por la energía contratada con su compañía eléctrica como por la electricidad generada para su consumo, en el caso de instalaciones superiores a 10 kW. Además, el mismo decreto impuso la prohibición de vender la electricidad de producción propia y la obligación de donar cualquier cantidad en exceso a la red pública.

Esta es el polémico “impuesto al sol“. Un impuesto establecido por el gobierno de uno de los países con más sol de Europa, que se aborda paradójicamente para impedir el autoconsumo en favor de un modelo energético centralizado y no competitivo.

Afortunadamente, España ha decidido cambiar las reglas del juego. Pedro Sánchez, el nuevo presidente del Gobierno, junto con la ministra de Energía y Medio Ambiente, Teresa Ribera, están dispuestos a hacer grandes cambios en el escenario energético español.

España decide deshacerse del “impuesto al sol” para apoyar el autoconsumo en todo el país. Una práctica que, según un estudio de Greenpeace, podría ahorrar a los españoles 1.770 millones de euros. Al fin, las barreras que han obstaculizado el crecimiento del sector fotovoltaico parecen estar derrumbándose.

Otras medidas

Además de la abolición del impuesto solar, se han promovido otras medidas para garantizar el acceso a alternativas de autoconsumo más sostenibles y respetuosas con el medio ambiente. Las nuevas reglas para el autoconsumo en España también incluyen procedimientos burocráticos más simples, la cancelación del registro obligatorio para instalaciones que no excedan los 100 kW, el reconocimiento del derecho al ejercicio compartido de autoconsumo que permitirá que el 66,5% de los españoles que viven en edificios puedan beneficiarse de las economías de escala.

España también planificó la reducción de los precios de la electricidad, la suspensión temporal del impuesto del 7% sobre la producción de electricidad, la exención del impuesto especial a los hidrocarburos y una bonificación social dirigida a aquellos grupos vulnerables a la exclusión energética.

Con grandes recursos naturales, el país está de nuevo en camino de restablecer su posición de liderazgo en el mercado de energía renovable y está dispuesto a acelerar la transición energética. De hecho, un proyecto de ley sobre el cambio climático y la transición energética está listo y espera su aceptación por parte del Parlamento. (Ley de Cambio Climático y Transición Energética). El gobierno basará sus propuestas legislativas en los siguientes pilares: descarbonización, eficiencia y ahorro de energía, seguridad, mercado interno de energía, innovación, investigación y competitividad.

Objectivos ambiciosos

De acuerdo con la propuesta del gobierno, el país planea aumentar la energía renovable en un 35% y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en al menos un 20% para 2020. Para 2050, España ha establecido el ambicioso objetivo de cambiar al 100% de electricidad renovable. Además, no se emitirán nuevas licencias para la exploración de petróleo y gas en las aguas de España y el país dejará de perforar por completo en 2040.

Los automóviles propulsados por gasolina o diésel se eliminarán gradualmente y, pasado el 2040, sólo se venderán en España vehículos eléctricos y otros de “cero emisiones”. También será esencial desarrollar más almacenamiento de energía. El uso de cuencas hidrográficas y plantas hidroeléctricas para almacenar energía, por ejemplo, bombeando agua en una colina en un día soleado donde la energía solar es abundante, es un área de mayor potencial.

Para hacer posible la transición energética del país, se destinarán 100.000 millones de euros a energías renovables, autoconsumo, movilidad sostenible y eficiencia energética.

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